Jornada laboral de 37,5 horas semanales, ¿será que menos es más para tu empresa?
La reducción de la jornada laboral es una realidad en España. El país ha iniciado un proceso de disminución progresiva de las horas de trabajo semanales, pasando de 40 horas semanales a 38,5 horas en 2024 y estableciendo las 37,5 horas semanales como el nuevo estándar en 2025.
En este artículo de Atlantic Advice, analizaremos cómo impacta esta reducción en los trabajadores, las empresas y la economía en general, así como los desafíos y oportunidades que conlleva la nueva jornada laboral.
Evolución de la jornada laboral en España
Durante décadas, la jornada estándar fue de 40 horas semanales, pero en los últimos años, la necesidad de fomentar el bienestar de los trabajadores ha agilizado la transición hacia jornadas más cortas.
Esta es una tendencia global que se repite también en otros países del mundo. Los principales hitos en esta evolución han sido:
- Años 80 y 90: consolidación de la jornada de 40 horas semanales.
- 2023: primeras negociaciones para la reducción de jornada sin pérdida de salario.
- 2024: reducción de la jornada a 38,5 horas semanales.
- 2025: entrada en vigor de la jornada laboral de 37,5 horas.
Este cambio es el resultado de acuerdos entre sindicatos, empresas y el Gobierno, con el objetivo de mejorar la productividad sin perjudicar la rentabilidad empresarial.
Implementación de la nueva jornada laboral en España
El Gobierno ha establecido recientemente que la transición a la jornada de 37,5 horas semanales se realice de manera progresiva, con incentivos para las empresas que lo hayan hecho antes de 2025.
Entre las medidas que se están aplicando destacan:
- Subvenciones a pymes que implementen la reducción sin bajar su productividad.
- Flexibilización de horarios para que cada empresa pueda ajustar su modelo de negocio.
- Mecanismos de control para garantizar el cumplimiento de la reducción de horas de trabajo sin afectar los salarios.
Las empresas se ven en la necesidad de establecer cómo pueden reorganizar sus equipos y procesos para adaptarse a este nuevo horario laboral sin generar pérdidas económicas.
Beneficios de la jornada laboral de 37,5 horas semanales
Para los trabajadores, la reducción de la jornada representa una mejora significativa en la calidad de vida. Algunos de los principales beneficios incluyen:
Mejor conciliación entre la vida laboral y personal
Disponer de más tiempo fuera del horario de trabajo permite a los empleados dedicar más atención a su familia, actividades recreativas y desarrollo personal.
Esto no solo contribuye a un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida privada, sino que también favorece una mayor motivación y bienestar general.
Reducción del estrés y agotamiento
Las largas jornadas laborales pueden generar altos niveles de estrés, lo que afecta tanto la salud mental como la física de los trabajadores.
Con una jornada reducida, los trabajadores tienen más oportunidades para descansar y recuperarse, lo que se traduce en una menor incidencia de enfermedades relacionadas con el estrés y un mejor desempeño en sus funciones diarias.
Mayor satisfacción laboral y productividad
Diversos estudios han demostrado que trabajadores más felices y motivados tienden a ser más productivos y están más comprometidos con sus empresas.
Un ambiente laboral donde se prioriza el bienestar de los trabajadores no solo mejora el ambiente laboral, sino que también puede reducir la rotación de personal y aumentar la fidelidad a la empresa.
Retos para las empresas
La reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales también abre el interrogante para ciertos retos:
Costes adicionales
En algunos sectores, la disminución de la jornada laboral puede implicar un incremento en los costes operativos.
Para mantener los niveles productivos, algunas empresas podrían verse obligadas a contratar más personal, lo que conllevaría mayores gastos en salarios, seguridad social y formación.
Por otro lado, en aquellas empresas donde no sea viable aumentar la plantilla, se requerirá una redistribución eficiente de tareas para evitar la sobrecarga de trabajo y garantizar el cumplimiento de los objetivos organizacionales.
Adaptación operativa y reorganización del trabajo
Reducir la jornada sin comprometer la competitividad implica ajustar turnos, redefinir procesos y optimizar el tiempo de trabajo.
Esto puede requerir la implementación de nuevas herramientas tecnológicas, automatización de tareas o incluso la digitalización de ciertos procesos para mejorar la eficiencia operativa.
Resistencia al cambio y paradigmas laborales tradicionales
Uno de los principales obstáculos es la percepción de que trabajar más horas equivale a ser más productivo.
Aunque numerosos estudios han comprobado que jornadas más largas pueden generar fatiga y reducir el rendimiento, aún hay empresas que asocian la productividad con la cantidad de tiempo trabajado en lugar de la eficiencia.
Adquirir este cambio de mentalidad requiere una transformación cultural dentro de las organizaciones, promoviendo modelos de trabajo que prioricen la optimización del tiempo en lugar de la extensión de la jornada laboral.
Dificultades en sectores específicos
No todos los sectores pueden adoptar la reducción de jornada con la misma facilidad. Industrias como la hostelería, la sanidad y la manufactura dependen de una alta disponibilidad de personal y una gran flexibilidad en los horarios para cubrir la demanda de sus servicios.
Necesidad de una regulación clara y equilibrada
Para que la implementación de una jornada laboral reducida sea efectiva, es imprescindible que exista una regulación bien definida.
El papel del Gobierno y de los sindicatos es de suma importancia en la creación de un marco normativo que establezca directrices claras sobre su aplicación.
Debe garantizarse que la reducción no afecte la viabilidad económica de las empresas, al mismo tiempo que se protejan los derechos de los trabajadores.
Asesórate con los mejores profesionales
La jornada laboral de 37,5 horas semanales representa un paso importante en la evolución del mercado de trabajo en España.
Si bien supone un reto para muchas empresas, también es una oportunidad para mejorar la productividad, el bienestar y un mejor balance entre vida profesional y personal.
En Atlantic Advice, estamos aquí para ayudarte. Somos el asesoramiento laboral que necesitas para poder adaptar tu empresa a la nueva normativa. Contáctanos y responderemos a la brevedad.
Preguntas frecuentes sobre la jornada laboral de 37,5 horas
A partir de 2025, la jornada laboral en España se reducirá oficialmente a 37,5 horas semanales, tras haber pasado a 38,5 horas en 2024.
Esta reducción forma parte de un plan progresivo para mejorar la conciliación laboral y fomentar un modelo de trabajo más sostenible y productivo.
No. El acuerdo establece que la reducción de horas de trabajo no conllevará pérdida salarial. Esto significa que los empleados seguirán recibiendo el mismo sueldo a pesar de trabajar menos horas.
Para garantizar el cumplimiento de esta medida, el Gobierno implementará mecanismos de inspección y supervisión laboral, asegurando que las empresas respeten los derechos de los trabajadores y no apliquen reducciones salariales encubiertas. En caso de incumplimiento, podrían imponerse sanciones.
Algunos sectores enfrentarán mayores desafíos para adaptarse a la reducción de la jornada laboral, especialmente aquellos que dependen de la presencialidad y la cobertura continua. Entre ellos se destacan:
- Hostelería y turismo: dado que este sector opera con horarios extendidos y alta demanda estacional, las empresas deberán reorganizar turnos y contratar personal adicional para mantener la calidad del servicio.
- Sanidad: hospitales y centros de salud necesitarán ajustar sus calendarios de trabajo para garantizar la cobertura de atención sin afectar la calidad asistencial.
- Industria manufacturera: la producción en fábricas y plantas industriales, que suele operar en turnos continuos, requerirá estrategias de optimización de procesos, automatización y cambios en los sistemas de trabajo por turnos para minimizar el impacto de la reducción de horas.
Para cumplir con la nueva normativa sin afectar su competitividad ni su rentabilidad, las empresas pueden implementar diversas estrategias, entre ellas:
- Automatización de procesos: la inversión en tecnología y digitalización permitirá optimizar tareas repetitivas y reducir tiempos improductivos.
- Mejor gestión del tiempo: la implementación de metodologías como Lean Management o Agile que permita mejorar la eficiencia de los flujos de trabajo.
- Reorganización de turnos: en algunos sectores, la redistribución de los horarios y la contratación de personal adicional pueden ayudar a compensar la reducción de horas sin afectar la operatividad.
- Fomento del teletrabajo: en aquellas áreas en las que sea viable, permitir el trabajo remoto parcial puede contribuir a una mejor distribución del tiempo laboral.
- Capacitación y formación: invertir en la mejora de las habilidades de los empleados puede aumentar su productividad en menor tiempo, compensando la reducción de horas trabajadas.
Dependerá de los resultados obtenidos con la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales. Si se demuestra que esta medida no afecta negativamente la productividad y tiene un impacto positivo en la calidad de vida de los trabajadores, es posible que en el futuro se planteen nuevas reducciones.
Algunos sectores y empresas ya han comenzado a experimentar con la semana laboral de 4 días sin reducción de salario, lo que podría marcar el camino hacia un modelo de trabajo más flexible y eficiente. Si estas pruebas resultan exitosas y generan beneficios económicos y sociales, no se descarta la posibilidad de que el Gobierno estudie una reducción aún mayor de la jornada laboral en los próximos años.